
La disciplina es dotar a nuestra persona y esencia de carácter, rectitud, verdad, justicia
y eficacia para estar en condiciones de realizar los mandatos que se nos piden y
poder desempeñarlos lo mejor que podamos y ser merecedores de confianza,
teniendo siempre en mente que la mediocridad y la blandura comienzan cuando
creemos que hemos hecho suficiente.
Un SMista disciplinado habla por sí mismo, se nota lo responsable que es
para organizar su tiempo, actividades y está siempre firme de cumplir con lo
encomendado.
Su palabra y sobre todo sus hechos son sinónimo de garantía y credibilidad ante los demás.
Con la disciplina se desarrolla el potencial de ejercer dominio sobre los deseos,
carácter, emociones, lenguaje y actitudes; todo esto ayudará a conseguir las
misiones que se han puesto, convencidos de lo que se quiere y resueltos a que nada ni
nadie moverá la idea de nuestra lucha...


